Mitos sobre el bótox

En una clínica de medicina estética y fisioterapia, podemos someternos a un tratamiento de bótox, algo muy demandado hoy en día gracias a los excelentes resultados que se consiguen. A pesar de ello, existen diferentes mitos que conviene desterrar.

Algunos mitos acerca del bótox

Muchas personas piensan que el bótox elimina por completo toda clase de arrugas, algo que no es cierto. Lo que hace es actuar sobre diferentes músculos de la cara, consiguiendo relajarlos. Dado que se reduce la capacidad contractora de estos músculos, también se reducen las líneas de expresión y las arrugas que resulten más marcadas, pueden suavizarse de forma bastante notable.

Un mito muy extendido sobre el bótox es que puede llegar a paralizar la expresión facial. Esto no es cierto, dado que lo que hace es brindar un aspecto saludable y relajado, pero nunca perdiendo la expresividad natural de la cara. Es cierto que hay casos de asimetrías, limitaciones en la apertura del párpado, etc., pero eso se debe al uso de más cantidad de la adecuada o una técnica errónea. Por esa razón, sólo se debe confiar en profesionales contrastados.

También es falso que, al dejar de usar el bótox, las arrugas tienden a empeorar. Los efectos del bótox se notan a los 4 o 5 días de su aplicación y llegan al máximo tras 12 o 14 días. El efecto dura entre cuatro y seis meses, que es el tiempo que tarda el organismo en reabsorber el producto, pero ello no implica un empeoramiento de las arrugas.